La elección aquí es entre gas y leña, y no hay una respuesta buena para todos: dependen de cosas distintas.El gas gana en rapidez, limpieza y previsibilidad. Se abre, se enciende y en unos minutos hay agua hirviendo, llueva o no y haya leña o no. Es además la única opción legal en verano en buena parte de España, donde encender fuego en monte está prohibido en época de riesgo. A cambio dependes de encontrar cartuchos, y con frío el gas pierde presión y rinde bastante menos: dormir con el cartucho dentro del saco cambia mucho el resultado en una mañana de helada.La leña tiene el combustible gratis y en el suelo, así que no se agota nunca. Para salidas largas y para kits de emergencia eso es exactamente lo que se busca. A cambio tarda más en arrancar, ennegrece los cacharros y exige madera seca.El alcohol queda en medio: sin partes móviles que se rompan, silencioso y con combustible fácil de conseguir, aunque más lento que el gas.Un cortavientos improvisado mejora el rendimiento de cualquiera de los tres más que cambiar de hornillo.