Una bolsa de evacuación parte de un supuesto distinto al del kit de 72 horas. Ese asume que te quedas en casa sin suministros; esta asume lo contrario: que hay que irse, y deprisa.Qué cambia entonces. Pesa la movilidad por encima de todo. La bolsa tiene que poder cargarse durante horas, estar siempre lista en un punto conocido de la casa y no depender de que alguien recuerde meter algo a última hora.La prueba que casi nadie hace. Cargarla a la espalda y andar media hora. Si no se puede llevar cómodamente, no es una bolsa de evacuación: es una caja. Ese paseo es lo que decide qué se queda fuera, y suele dejar fuera bastante más de lo que uno esperaba.El sistema MOLLE permite ampliarla por fuera según vayas afinando el contenido, en vez de comprar otra mochila cada vez que cambias de idea.