Una tienda de campaña se elige por cómo vas a llegar hasta donde la vas a plantar. Es prácticamente la única pregunta que importa, y ordena todas las demás.Si vas andando, manda el peso y el volumen en la mochila. Ahí entran las ultraligeras: menos estructura, menos espacio interior y montaje más pensado, a cambio de que puedas cargar con ella una semana sin odiarla.Si llegas en coche, el peso deja de importar y lo que se agradece es el espacio y el vestíbulo. Un avance cubierto es lo que separa una tienda habitable de una en la que solo se duerme: ahí van las botas sucias, las mochilas y el hornillo cuando llueve.Sobre la condensación. Una persona dormida suelta bastante vapor de agua durante la noche. En una tienda de una sola tela ese vapor condensa dentro y acaba goteando sobre el saco; con doble techo condensa fuera y amaneces seco. Si la tienda es de una capa, hay que ventilar aunque haga frío.Móntala una vez en casa antes de estrenarla. Es la forma de no descubrir en el monte y de noche que falta una piqueta.