Iluminación
Un apagón largo se hace incómodo por la falta de luz mucho antes que por cualquier otra cosa, y el móvil no es la solución: se calienta, dura poco y gasta la batería que quizá necesites para llamar.Son tres necesidades distintas y no se sustituyen. El frontal deja las manos libres, y por eso es el que más se usa: montar la tienda, cocinar, curar, cambiar una rueda. La linterna de mano alumbra lejos, que es lo que un frontal no puede hacer. El farol reparte luz alrededor y permite estar en una habitación o una tienda, no solo hacer.Sobre los lúmenes. Los modos de máxima potencia consumen mucho más de lo que parece y bajan solos cuando el aparato se calienta. Para caminar, un modo intermedio dura muchísimo más y alumbra de sobra; el máximo se reserva para mirar lejos un momento. Una linterna modesta con autonomía real vale más que una potentísima que dura cuarenta minutos.
Y para que nada de esto se quede sin batería, energía de respaldo.
Faroles
Un farol hace algo que ninguna linterna hace bien: llenar un espacio de luz en lugar de apuntar a un punto.
Linternas de mano
Una linterna de mano hace lo que un frontal no puede: alumbrar lejos.
Linternas frontales
El frontal es la linterna que más se usa, y la razón es tonta y decisiva: deja las dos manos libres.