Kit 72 horas

Un kit de 72 horas resuelve el problema donde casi todo el mundo se atasca: empezar. En España, la referencia de Protección Civil para preparación doméstica son tres días sin suministro ni ayuda exterior, y un conjunto cerrado evita la fase de decidir qué entra, qué sobra y por dónde se empieza.

Cuándo tiene sentido. Sirve como primera preparación doméstica, cuando no hay nada montado y se busca una base que cubra el mínimo de tres días. Al estar cerrado, obliga a tener las piezas juntas y con una función asignada, sin dispersarlas por la casa.

Lo que falla si no se abre. Casi nadie toca el kit hasta que lo necesita, y ahí descubre que no sabe usar la mitad de lo que lleva o que las pilas llevan tres años dentro. Abrirlo y probarlo una vez vale más que el kit entero: se aprende qué hay, cómo se usa y qué falta antes de que haga falta.

Lo que no resuelve. Un kit cerrado no mantiene las cosas al día por sí solo y no enseña a usar una linterna, un filtro de agua o un encendedor. Si se guarda sin abrir y sin probar, caduca en silencio. Tampoco cubre necesidades específicas de una casa con medicación o de un clima concreto; solo da el punto de partida.

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