Una botella de vidrio con funda de neopreno, pensada para el día a día: la gym, la oficina, la mochila del colegio o la salida al monte. El vidrio no aporta sabores ni retiene olores, así que el agua sabe a agua y la bebida deportiva no acaba sabiendo al café de ayer.
Lo que decide de verdad al elegir una de estas es el vidrio borosilicato: resiste mejor los cambios de temperatura que el vidrio normal, así que aguanta líquidos calientes y fríos sin agrietarse por el contraste. La funda de neopreno no está ahí solo por estética, aísla un poco la mano del frío o del calor y protege el vidrio del golpe contra el suelo o contra otras cosas dentro de la mochila.
Lo que hay que tener presente es que es vidrio: si se cae desde altura sobre una superficie dura, se rompe. La funda mitiga los golpes pequeños, pero no convierte la botella en indestructible. Se lava a mano sin complicaciones, y la funda se puede retirar para que seque bien y no coja olor. Sin BPA, reutilizable y fácil de vaciar y rellenar a lo largo del día.



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