Es una hamaca triangular de nylon que se tensa entre tres árboles o puntos de anclaje y crea una superficie elevada donde pueden tumbarse varias personas a la vez. La cogerías en una acampada donde el suelo está encharcado, lleno de piedras o en pendiente, y dormir a ras de tierra no es una opción cómoda. También sirve como zona de descanso durante el día, fuera del alcance de la humedad y los bichos del suelo.
Lo que decide de verdad al elegir una de estas no es la tela, que aquí es nylon, sino el terreno donde vas a montarla: necesitas tres anclajes resistentes formando un triángulo más o menos equilibrado y a la distancia adecuada. En un pinar abierto es fácil; en un barranco o un campo raso, no hay forma de montarla. Antes de comprarla conviene pensar dónde acampas habitualmente, porque sin tres puntos sólidos la hamaca no es más que un trozo de tela plegado en la mochila.
Lo que se descubre tarde es que una superficie grande tensada entre tres puntos se mueve con cada persona que se incorpora, así que dormir varios exige cierta coordinación. El nylon aguanta bien el uso, pero conviene revisar las costuras y los puntos de unión con las cinchas antes de cada salida, que es donde concentra toda la carga. Al guardarla, que esté completamente seca: el nylon plegado húmedo acaba cogiendo olor y moho dentro de la bolsa.



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