Las pastillas potabilizadoras son el sistema más ligero y más barato que existe para hacer potable el agua, y el único que cabe entero en un bolsillo. No necesitan fuego, ni bombeo, ni mantenimiento.Por qué conviene llevarlas aunque tengas filtro. Porque cubren justo lo que el filtro no: los virus. Un filtro de membrana retiene bacterias y protozoos por tamaño, pero los virus son más pequeños y pasan. La combinación de los dos cubre prácticamente todo el espectro biológico, y juntos siguen pesando menos que una botella llena.Sus límites, dichos claramente. No quitan turbidez ni productos químicos. Con agua fría o sucia tardan bastante más en actuar de lo que indica el envase en condiciones ideales, así que conviene dejar reposar el agua o colarla con un paño antes de tratarla, y respetar el tiempo de espera completo.