Agua

El agua es lo primero que se agota y lo más difícil de improvisar. Un adulto necesita en torno a dos litros al día solo para beber, y bastante más para cocinar y lavarse: por eso, cuando se corta el suministro o se sale al monte más de una jornada, el agua deja de ser un detalle y pasa a organizar todo lo demás.Los tres problemas son distintos y no se resuelven igual. Filtrar quita bacterias y protozoos del agua que encuentras por el camino. Potabilizar químicamente cubre lo que un filtro de membrana deja pasar, que son los virus. Y almacenar resuelve el corte en casa, donde el problema no es beber sino cocinar y lavarse.

Por eso filtro y pastillas no compiten: se complementan. Lo razonable es llevar los dos, porque pesan poco y fallan por motivos distintos.

En esta categoría

Botellas filtrantes

Beber agua de un río o una fuente sin sacar la bomba, sin pastillas y sin esperar: llenas la botella y bebes por el tapón o la pajita, que llevan el filtro integrado.

Contenedores y depósitos

Guardar agua en casa es la medida de preparación más aburrida y la que más se agradece.

Filtros y purificadores

Un filtro portátil convierte el agua de un arroyo, una fuente o un depósito en agua potable sin fuego, sin esperas y sin cargar peso.

Pastillas y químicos

Las pastillas potabilizadoras son el sistema más ligero y más barato que existe para hacer potable el agua, y el único que cabe entero en un bolsillo.