Es un encendedor eléctrico con forma de soplete que genera un arco capaz de prender el gas de una barbacoa o de una cocina. Se coge justo cuando el mechero falla, el carbón se resiste a arrancar o el piloto del gas no quiere encenderse a la primera: lo acercas, pulsas, y arde sin necesidad de soplar.
Lo que decide al elegir uno de estos es que la chispa salte a la primera con frío, con viento o con las manos mojadas. Frente a un mechero barato, la ventaja real es que no tiene llama abierta que el aire pueda apagar ni gas que se agote a mitad de temporada.
No sustituye a un mechero de reserva para el bolsillo: es una herramienta de cocina y barbacoa, no un encendedor de emergencia para el monte. El proveedor no detalla cómo se alimenta, así que conviene mirarlo en la caja antes de contar con él para una salida larga.




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