Frontal con dos emisores: uno blanco principal y otro rojo. Es una diferencia pequeña en el papel y muy grande en la práctica.
Para qué sirve la luz roja. El ojo tarda entre veinte y treinta minutos en adaptarse a la oscuridad, y un solo destello de luz blanca lo echa a perder al instante. La roja apenas afecta a esa adaptación: permite mirar el mapa, buscar algo en la mochila o moverse por el campamento sin quedarse ciego después ni deslumbrar a los demás.
Dónde se agradece más. En observación astronómica, en espera de fauna, en campamentos compartidos y en cualquier vivac donde alguien esté durmiendo a medio metro.

















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