Un farol hace algo que ninguna linterna hace bien: llenar un espacio de luz en lugar de apuntar a un punto. La diferencia se nota en cuanto hay que estar en algún sitio en vez de hacer algo concreto.Por qué hace falta si ya tienes frontales. Con un frontal, cenar en grupo significa que todos se deslumbran entre ellos cada vez que alguien mira a otro. Con un farol colgado en medio, se cena, se juega a cartas, se ordena la mochila o se hacen los deberes durante un apagón sin que nadie tenga que apuntar con la cabeza. En una tienda o en un salón sin luz, la diferencia es enorme.Dónde colocarlo. Colgado en alto y, si se puede, apuntando al techo: la luz rebotada no deslumbra y llena mucho mejor el espacio que puesto sobre la mesa.Un detalle que se agradece: los que hacen también de batería externa resuelven dos problemas de un apagón con un solo aparato.