Farol LED recargable con luz difusa, cuerpo plegable y gancho para colgar.
Por qué hace falta si ya tienes frontales. Porque son herramientas distintas. Un frontal proyecta un haz hacia donde miras: sirve para hacer, no para estar. Un farol reparte luz alrededor y permite cenar, jugar a cartas, ordenar la mochila o hacer los deberes durante un apagón sin que nadie tenga que apuntar con la cabeza. En una tienda o en un salón sin luz, la diferencia es enorme.
Dónde colocarlo. Colgado en alto y, si se puede, apuntando al techo: la luz rebotada no deslumbra y llena mucho mejor el espacio que puesto sobre la mesa.

















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