Inversores de 12 V a 230 V
El inversor coge los 12 V de continua de una batería y los convierte en los 230 V de un enchufe normal. No crea energía: la saca de la batería, y gasta un poco por el simple hecho de estar encendido.
Cuándo conviene. Cuando ya hay una batería y lo que falta es enchufar algo de casa: un portátil, una herramienta, un cargador. Busca onda senoidal pura: la onda modificada da problemas con motores, cargadores electrónicos y aparatos médicos.
Lo que se descubre al usarlo. Que los VA del nombre no son vatios: un 12/1200 son 1.200 VA, y su fabricante declara 1.000 W a 25 °C y 850 W a 40 °C, porque con calor todos los inversores dan menos. Que el consumo en vacío —entre 6 y 10 W en los buenos— vacía una batería pequeña en un par de días si se deja encendido sin usarlo, y por eso existe el modo ECO. Y que el cable entre batería e inversor tiene que ser grueso: a 12 V, 1.000 W son más de 80 amperios.
Cuándo no sirve. Para alimentar la casa entera, para una vitrocerámica o un termo eléctrico: eso son miles de vatios durante horas y la batería no llega. Y para sustituir a un generador cuando hace falta energía continua durante días, tampoco.